Reflexión laica

AMANDO HURTADO

Maestro Masón. Autor de “Nosotros los masones” y “Respuesta masónica”, Ed. Masónica.es

En función de la intensidad de las fuerzas adversas, la laicidad se ha visto empujada a ser, según los casos, combativa, defensiva o simplemente militante. Su edad de oro en Europa coincidió con la tercera República francesa. El Hermano Jules Ferry hizo aprobar en 1882 la ley que establecía la gratuidad, obligatoriedad y laicidad de la instrucción pública. En España, fué un ministro masón, el H. Claudio Moyano, el padre de la primera Ley de Instrucción Pública que hizo obligatoria la enseñanza primaria desde 1857, estableciendo un primer hito del que habría de ser largo, controvertido y muy penoso camino hacia el reconocimiento constitucional de la laicidad en el siglo siguiente.

La laicidad constitucional, por sí sola, no basta para afrontar los conflictos que se incuban en el seno de la sociedad. Es un principio rector que ha ser aprendido y vivido desde la escuela. Como todo principio, precisa ser reafirmado permanentemente ante nuevas circunstancias de la vida social, ya que ha de poder inspirar y orientar todos los debates presentes en su proceso evolutivo. Los derechos individuales de los ciudadanos, aun recogidos por las constituciones laicas, encuentran a menudo obstáculos de naturaleza visceral, arraigados en sedimentos culturales ancestrales, muy frecuentemente herencia de creencias y mitos que alimentan el rechazo de lo “diferente”. Véase, en nuestros días, el no poco éxito de corrientes sociales contrarias a las transformaciones necesarias para hacer posible la integración de inmigrantes, el acceso de personas de distinta raza a puestos de responsabilidad, tanto privada como pública, la discriminación basada en el sexo o en la orientación sexual de los ciudadanos, la obstinación en la conservación de privilegios económicos o jurídicos, etc.

A nivel filosófico, es necesario eliminar ese concepto retrógrado y caricaturesco de la laicidad que la asimila al “anticlericalismo” o a un “laicismo” contrario a toda espiritualidad, nutrido de odio hacia las religiones, de venganza respecto a sus representantes y de desprecio de las conciencias individuales. Tales son los atributos que únicamente sus opositores tradicionales le han conferido como intrínsecos. No cabe confundir los comportamientos viscerales con el auténtico sentido filosófico de la laicidad. Preconizando sin discreción una ideología anti-espiritualista, se cae en el “laicismo”, pseudo-laicidad que hace del anti-dogma otra forma de dogma y que reclama para sí la tolerancia que niega a los demás.

Por el contrario, la verdadera laicidad es una virtud moral y cívica. Como principio moral, la laicidad es inseparable de la tolerancia y el respeto a los demás. Como signo de equilibrio interior, implica autonomía del pensamiento, sin recurrir a verdades tenidas por irrefutables e inverificables, como las que ofrecen las religiones en general. La epiritualidad laica respeta la búsqueda leal y prudente de la verdad personal, reconociendo en todo hombre una parte de la verdad, aunque sea la verdad de un adversario. La laicidad es el principio ético que hace respetar al hombre íntegramente, por lo que no puede dejar de respetar su ser interior, con sus creencias o sus convicciones, que es lo que tiene de más íntimo. Ese principio no puede sino enriquecer, al impulsar a la comprensión de otras formas de pensamiento.

Anuncios

2 pensamientos en “Reflexión laica

  1. Evidentemente, Q.Hº o Hª.
    Creo que leyendo lo que digo respecto a la no discriminación por sexo, etc., doy por supuesto que nuestra especie contiene dos sexos.
    Si lo que Ud. insinúa es que sería conveniente subrayar esa distinción cuando abordamos temas de ética, respeto su opinión, pero no la comparto por completo. Supongo que algo parecido les ocurrirá a quienes siguen refiriéndose a su dios como “Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Tal vez haya que esperar una revolución lingüística para satisfacer todas las sensibilidades posibles…También es cierto que “al buen entendedor le bastan pocas palabras”. TAF.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s